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domingo, 25 de abril de 2010

Re-Bienvenida


Después de un año de no publicar hemos querido tomar este hecho como una lección: Podemos hacer pausas, pero nunca desistir.

Lamentamos esta prolongada ausencia, pero si de algo tenemos convicción es en nuestra capacidad de no perder de vista nuestras metas. Sigamos juntas en este camino hacia el verdadero éxito.

domingo, 8 de marzo de 2009

Los logros son para disfrutarlos

La mayoría de las personas -sobre todo las mujeres porque nos inculcaron que la culpa era un sentimiento inherente a nuestra condición de mujer- suele sabotear sus propios logros.

Una vez logrado un objetivo, sienten lo que en psicología se llama "el fenómeno del impostor": inmediatamente nuestra mente responde con ideas como: "Fue sólo suerte", "pura casualidad", "fue gracias a fulana o fulano", "jamás me imaginé que lo lograría", "ni yo me lo creo", "me hicieron el favor", "es que soy amiga o familiar de perengano o perengana" y un largo etcétera. El asunto es que sentimos que no merecemos el triunfo. En lugar de reconocer que tenemos la capacidad, la habilidad, que nos esforzamos y trabajamos para que el asunto se concretara, resulta que nos minimizamos y decimos que todo es obra de la suerte.

No debemos posponer la aceptación personal, porque al no reconocernos provocamos que se debilite nuestra confianza y surge el miedo a equivocarnos, al ridículo, al fracaso, y perdemos la satisfacción de iniciar nuevos proyectos.

Debemos, como mujeres en cambio, reconocer nuestros esfuerzos cotidianos y los mayores. Reconocer triunfos no es sinónimo de ego ni vanidad, sino de salud mental.

Una frase de Wilfred Peterson para finalizar:

Pensar en grande antecede a los grandes logros.

Feliz Día Mundial de la Mujer

sábado, 23 de agosto de 2008

Control sobre una misma

No hay ago más molesto que tener una compañera, o una jefa, que no sabe controlar sus emociones y explota por cualquier cosa que sale de su control; dándose a conocer como una mujer voluble.

¿Te suena conocido el caso? Es muy común y prácticamente se ha asociado ese comportamiento-reacción con las mujeres. ¿O no has oído decir que las mujeres son viscerales y los hombres racionales? Bueno, pues con cada respuesta histérica, explosiva o de llanto no hacemos más que confirmar la hipótesis.

Tenemos que trabajar para aprender a controlarnos. Saber mantener la calma y la templanza aunque nos lleven la contraria; aunque nos miren con envidia, coraje o lástima; aunque nos levanten la voz o nos ofendan. Templanza siempre, porque con ella podremos tomar decisiones conscientes y acertadas. A los hombres les conmueve ver llorar a las mujeres y les gusta sentir la necesidad de protegerlas. Pero cuando se trata de resolver un problema de área, o cumplir un pendiente laboral con eficacia y eficiencia, prefieren a las mujeres que saben lo que tienen que hacer y no pierden el control por nimiedades.

¿Te has sorprendido a ti misma gritando a compañeros, jefes, colegas, subordinados, porque te han hecho enojar o no tienes más argumentos para convencer y mejor quieres imponerte a gritos? ¿Crees que pelear y gritar es muestra de poder y carácter? Cuidado. Quizá te funcione un par de veces. Después se te volverá en contra. No te pierdas la siguiente entrega, en la que encontrarás cómo aprender ese control sobre ti misma.